domingo, 24 de mayo de 2020

Hoy ha sido 24 de mayo


¡Pasaron a la casa del Padre!



Morirse en tiempos de pandemia es irse en soledad. Siempre lo ha sido, pero mucho más en estas circunstancias, debido a la distancia social, al confinamiento, al estado de alarma y a todo cuanto se diga ahora, las despedidas de las personas que han fallecido en estas fechas son un trance que requiere mucha entereza. Para los familiares de los fallecidos no es fácil gestionar ese dolor interno que provoca la muerte de su ser querido, sobre todo cuando no se les ha podido acompañar como se hace de manera habitual: al escuchar su voz al oído, dar una última caricia, agarrar fuerte la mano de la persona que se ama antes de que se vaya, participar en la celebración eucarística por su eterno descanso, acompañar al cementerio rodeados de familiares y amigos, etc.



Queremos recordar a todas las personas del barrio que nos han dejado, de manera particular recordamos y rezamos por Fr. Angel Perez Casado y Florinda Gonzalez Mayo, que pasaron hace poco a la casa del Padre. El apóstol San Pablo nos recuerda en su carta a los Romanos: “Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él” (Rm 6,8). Pensemos en estas palabras iluminadoras de san Pablo, mientras hacemos memoria de los queridos difuntos, pues nos transmiten consuelo y ánimo esperanzado. También tenemos presentes y oramos por las familias y amigos que no pudieron acompañar o despedir a sus seres queridos en el momento de su fallecimiento.


Expresaros que, con este objetivo, ponemos estas sentidas palabras de apoyo y esperanza en el duelo, para vosotros familiares y amigos de aquellas personas del barrio que nos han dejado en estos duros meses del covid-19, como un modo de aliviar la tristeza por su ausencia. Pues confiamos y esperamos que vuestro seres queridos serán recibidos en el regazo misericordioso de Dios Padre.



¡Un abrazo fraterno en Cristo Resucitado!

Juan Andrés Martín, párroco solidariamente de Sta. Mª. de la Asunción



lunes, 18 de mayo de 2020

Hoy ha sido 18 de mayo

Gracias por una vida entera en Puente Ladrillo 

Florinda González Maya
(Fotografía de Santiago Velayos García)

Llevabas días cansada, llevabas días sin apenas hablar ni comer; tal vez sintiendo en tu interior que algo estaba cambiando fuera de tu humilde casa, escuchando el ahora más espaciado sonido de los trenes al otro lado de la pared de tu cocina. 

Claro Flori, han sido muchos años de viajes compartidos, risas, canciones y bailes... Tantas actuaciones... ¿Recuerdas aquel castillo en el que dormimos en Toledo? ¿Y  Bilbao? 
Noches de ensayo en el Centro Parroquial o en La Escuela, cenas, celebraciones...

¡La Plaza Mayor tembló bajo los aplausos a una Jota de Labradores que salía de lo más profundo de vuestras ganas de vivir!

Y todo esto después de años de trabajo y esfuerzo; primero de la mano de tu marido, y después sola, cuidando y arropando a tus hijos y nietos con el arrojo y la valentía que las mujeres de nuestro barrio tienen en la sangre. Echando carbón y leña a esa caldera que cada invierno parecía no saciarse nunca.

Has estado una vida entera escuchando el ruido del traqueteo de los trenes, con sus vagones repletos de viajeros venidos de la capital en el ferrocarril; ignorantes de que antes de entrar en Salamanca, eran obligados a pasar por tu casa y a contemplar esa pequeña ventanuca que te permitía ver el Puente de Ladrillo desde un lugar privilegiado.

Después de este larguísimo camino, decidiste ya hace un tiempo que era hora de descansar, de dejar que otros pasaran el cesto en la Iglesia, de callar ante nuestras insistentes preguntas, de dejarte querer y acompañar, mirándonos en silencio sentada a la camilla, con las faldillas sobre tus rodillas y una revista en el regazo.
Tu mirada agradecida y sabia nos advertía de tu próxima partida.

Sabemos que te has marchado tranquila, con los primeros rayos de sol del 17 de mayo del 2020, en tu cama... en silencio y en paz. 
Tu familia te trajo al barrio, y tu familia te ha acompañado hasta tu último aliento en esta Tierra. Hace mucho que sembraste una semilla que se ha convertido en un árbol robusto y fuerte que te ha ayudado, y cobijado los últimos años. 
Ha sido un sendero cada vez más estrecho y empinado que ellos han decidido recorrer a tu lado, sin dudas, con decisión. Hasta arriba pero juntos y de la mano. Guiados solo por la luz de un infinito Amor.

Bueno pues compañera, feligresa, vecina, amiga, madre, abuela, maestra...; aquí termina nuestro trayecto juntos... de momento. 

Hasta el próximo baile Flori. 

"Madre e hija".
Fotografía de Flori González González, el 6 de abril del 2020.

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.



¡Tú me mueves, Señor! muéveme el verte 

clavado en una cruz y escarnecido,

muéveme ver Tu cuerpo tan herido,

muévenme Tus afrentas y Tu muerte.

Muéveme, en fin, Tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo Te amara,
y aunque no hubiera infierno, Te temiera.

No me tienes que dar porque Te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que Te quiero Te quisiera.


Santa Teresa de Jesús

Y que el Puente de Ladrillo
siga como siempre hermano
cuando lloren unos ojos
ver a los otros llorando.

Teresa Durán




Hoy ha sido 17 de mayo


Hasta pronto Padre Ángel:


El padre Ángel Pérez Casado, hermano de nuestro convecino Julio, falleció el pasado día 2 de mayo de 2020. 

Durante veinte años estuvo como responsable y al servicio del Santuario de Nuestra Señora de la Peña de Francia. Fue profesor de Instituto, misionero en Perú y realizó su labor pastoral en distintos pueblos de la provincia de Salamanca. Este fraile dominico era muy querido por los salmantinos. En los últimos años estuvo acompañado por su querido hermano Julio.

A través de esta publicación deseamos dejar constancia de nuestra admiración y respeto hacia su persona.
Usted también puede participar en este humilde homenaje que deseamos hacer al padre Ángel.
Fotografía de Gabriel García Sánchez

Fotografía de Gabriel García Sánchez

lunes, 13 de abril de 2020

Domingo de Gloria

Orestes y Santiago

Hemos llegado al Domingo de Gloria.
El templo de nuestro barrio ha permanecido vacío durante toda la Semana Santa, sin embargo estamos seguros de que la luz de nuestras velas ha estado presente en muchos de nuestros hogares, y por lo tanto en la Iglesia de Puente Ladrillo.

Desde aquí agradecemos las aportaciones de todos aquellos que durante toda la semana nos habéis hecho llegar vuestras colaboraciones, fotografías, oraciones, reflexiones,...
 Ha sido una experiencia de enriquecimiento compartido lleno de sinceridad y cariño.
Pero sobre todo ha sido una forma de expresión de amor a Puente Ladrillo, 
a sus mayores  y a sus raíces;
 ha sido una luz para emprender el camino de nuevo, como decía Jesús Arambarri, marcado por la tristeza e incertidumbre de la lucha contra una cruel enfermedad, 
pero que nos llevará sin duda a una Nueva Vida.
Seguiremos caminando juntos.
Un abrazo y feliz semana.

domingo, 12 de abril de 2020

Domingo de Resurrección. Tomás y Juan Andrés

Reflexión sobre el Domingo de Resurrección.
No está aquí, ha resucitado“- (Mt 28,1-10)
Tomás y Juan Andrés

RESURRECCIÓN DE CRISTO
Fernando Gallego, 1480-1490
Óleo y temple sobre tabla.
Retablo mayor de El Campo de Peñaranda (Salamanca)

La Pascua de Resurrección es la fiesta central de la vida cristiana, es la celebración de la alegría por excelencia. Dura cincuenta jornadas (Pascua a Pentecostés), donde el día a día de los hombres y mujeres se vuelve claro y alegre. 
Seguramente la mañana de la resurrección del Señor a los ojos de los historiadores, la  gente más importante e influyente, periodistas de entonces,.. no sucedió nada que mereciese la atención. Fue un amanecer como el de cualquier otro día.
El evangelio de san Mateo nos dice que las mujeres, María Magdalena y otra mujer, fueron al amanecer al sepulcro a «ver»; querían contemplar el sepulcro, y quedaron mudas ante una visión que conmovió sus corazones. Probablemente querían montar guardia en el sepulcro, estar junto a Jesús en la muerte, permanecer junto a él y meditar sobre el misterio de su vida. Pero tuvieron el valor de superar a la noche y guardar el luto en el sepulcro. Y justo por eso experimentaron la Resurrección y el encontrarse con el Resucitado. Pero aquella mañana hubo prisas increíbles, sobresaltos, miedos y alegría nunca antes experimentados, pues unas breves palabras humanas quebraron para siempre el misterio del dolor y de la muerte: “no está aquí: ha resucitado”. Desde ese instante, quienes las oyeron y creyeron, vieron sus vidas trastocadas para siempre.

Aquel que murió en la Cruz el Viernes Santo, con su amor entregado hasta el extremo, ha vencido las tinieblas del pecado, del sufrimiento y de la muerte y ahora vive. Este es el anuncio más grande que recorre en estos días de un lado al otro de la tierra: ¡Cristo vive! Él no es un muerto, un personaje importante del pasado, una bonita historia de hace dos mil años. ¡No!. Él es el que vive para siempre, vive para estar con nosotros, vive para darnos vida. ¡Cristo vive! Éste anuncio seguramente tampoco hoy es noticia a los ojos de los medios de comunicación o de aquellos que esperan grandiosos acontecimientos, porque así no son las cosas de Dios. Hoy será experimentará la presencia del Señor resucitado: en nuestro mundo debilitado debido a la pandemia mundial del covid-19, en el confinamiento que pasamos en la casa familiar, en los enfermos por el contagio del virus, que esperan su recuperación, en los que esperan ver la luz y esperanza de otro día… y como no, en el corazón de todos y cada uno de nosotros.
Es la Pascua de Resurrección y, aunque la noticia no salga en los informativos del mundo, este año lo celebramos de una manera diferente, más sencilla y profunda, en familia, con los hermanos, los abuelos, los más pequeños del hogar, o solos, por estar aislados para evitar el contagio del covid-19.

Las palabras de Cristo a las mujeres son ¡Alegraos! Hoy es un día para el gozo profundo y verdadero. Como  dice san Pablo «Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe» (1Cor 15,14).
Cristo Jesús, nuestro Señor, él es el corazón de esta fiesta, la razón de nuestra alegría, la luz que venció a la oscuridad de la noche para llevarnos a la alegría y esperanza.

Os deseamos de todo corazón una ¡Feliz Pascua de Resurrección!
Tomás y Juan Andrés, párrocos de Nra. Sra. de la Asunción.